viernes, 24 de abril de 2009

Un buen polvo, sí señor.


Echar un polvo castiza expresión referida al desfogue sexual. Echar un polvo es grafismo puro: evoca la rudeza, la contundencia, la inmediatez, la lujuria y casi la pornografía de algunos actos sexuales. Echar un polvo es lo que a algunos especímenes les hace falta con cierta urgencia para desprenderse de tabúes y sentimentalismos insignificantes y dejarse llevar por el torrente de endorfinas liberadoras.

Pero ¿Por qué decimos echar un polvo?Ese dato es el que hoy os voy a dar. Resulta que allá por el s.XVII en la España en la que las tabernas y los duelos estaban a la orden del día(Vaya, parece que algunas cosas no cambian mucho ¿eh?) se puso de moda entre los afortunados que podían permitírselo esnifar rapé, o polvo de tabaco. Pues bien, era costumbre de la época no esnifarlo en público (Bueno, dejémoslo en que somos tradicionales, que la evolución no es lo nuestro) puesto que el susodicho polvo provocaba unos estruendosos aunque eso sí, placenteros, estornudos. Una vez puestos en situación, es fácil entender que el cortejo del momento exigía invitar a la dama en la que se estaba interesado a compartir la sustancia. Para ello, se utilizaba la frase:
"Señorita ¿Nos echamos un polvo?"

Vamos que echar un polvo es claramente precursor del "¿Quieres una copa?" Y que servía exactamente para lo mismo que hoy en día : llevarse a un compi al catre.


La foto la pongo porque me viene en gana y punto.


5 comentarios:

Morena dijo...

Nunca te acostarás sin saber una cosa más :D

Fran dijo...

Menuda reflexión te has sacado! creo k no me cuentas toda la verdad sobre este finde!

Y tienes razón no evolucionamos! para k? xD

El Maestro dijo...

Grandioso estudio :D

Kalidoscópica dijo...

actualización posible?

Isi dijo...

actualiza vagoncia, que vuelvo a estar activa!