lunes, 12 de octubre de 2009

En lo que se cree, cuando no se cree.

Hace ya bastante que no escribo en el blog. Básicamente porque las musas están apagadas o fuera de cobertura desde hace eones.

Ayer me volvió la inspiración en el metro, justo en el mismo momento en el que un señor decidió interrumpir mi lectura para espetarme algo así como "las mujeres tan guapas no deberíais leer en para permitirnos admirar toda vuestra belleza. Dios te ha puesto aquí para que yo pueda deleitarme". Hay gente que el día del reparto cerebral, estaba en el baño.

Pero no es sobre este tarado mental sobre el que yo quería hablar hoy. En verdad, la reflexión que os propongo versa sobre la curiosa manera de percibir la fe, las convicciones y la ética, que es el tema del libro que iba leyendo.

En vez de soltar una parrafada, plantearé una cuestión...¿Existe o no el "gen de Dios"? o más llanito ¿Estamos genéticamente determinados a creer en un ser ultraterreno? Hagan sus apuestas

1 comentario:

El Maestro dijo...

Y no sólo pillaron al repartidor en el baño, es que con este en vez de cerebro le dieron un gran y turgente mojón.

Lo que hay que oir... ¬_¬